La Segunda Guerra Mundial contribuyó a que emergieran dos superpotencias
que buscaban repartirse el mundo: Estados Unidos y la URSS. La Sociedad
de Naciones, a la que se responsabilizó de contribuir a desatar la
guerra, fue reemplazada por la ONU. La carta de las Naciones Unidas se
firmó en San Francisco el 26 de junio de 1945.
En los Juicios de Núremberg y Tokio, parte de la jerarquía nazi y del Tenno
nipón fue juzgada y condenada por crímenes contra la humanidad. La
investigación científica y técnica, en su conjunto, se benefició de un
fuerte impulso en particular: el dominio del átomo tras el Proyecto Manhattan. También contribuyó a la creación del helicóptero, los aviones de reacción y la creación del ICBM.
El uso generalizado de carros de combate es una primera ilustración de la tendencia a la motorización. Mientras que el Ejército francés escogió la dispersión de los blindados, al servicio de la infantería, los alemanes adoptaron una táctica basada en la agrupación de blindados y salieron victoriosos de la batalla de Francia. La concepción del carro de combate en sí mismo tiende a dos conceptos diferentes: la potencia y la maniobrabilidad. El progreso de los carros de combate va acompañado del progreso del armamento antitanque: el uso de la carga hueca permite atravesar los blindajes aunque estos sean muy espesos. Tubos lanzacohetes como la bazuca permiten al soldado poseer contra los tanques la potencia de un artillero.
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